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(IVÁN): EL ISRAEL REBELDE: FINALMENTE CLAVADO AL SANTO DE ISRAEL: SALVÁNDOLO:
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2016-09-11 07:29:16 UTC
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Sábado, 10 de Septiembre, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

(NUESTRAS ORACIONES POR O PORRIÑO, PONTEVEDRA, ESPAÑA: Deseamos expresar nuestras condolencias, amor y oraciones a todas las familias de las cuatro personas desaparecidas en la mañana del viernes cuando el tren en que viajaban de pronto se descarriló, sin saber porque sucedió o las causas que descarrilo a todos los vagones. Ellos se encuentran en la presencia santísima de nuestro Padre celestial, porque su Hijo Jesucristo descendió del cielo para morir por sus almas vivientes sobre el madero, derramando su sangre justificadora, para luego poder levantarlos a su gloria celestial, en donde seguirán viviendo sus vidas eternas: sirviendo y amando a nuestro Padre celestial, por siempre. ¡Amén!)

EL ISRAEL REBELDE: FINALMENTE CLAVADO AL SANTO DE ISRAEL: SALVÁNDOLO:

En el tercer día del viaje hacia al monte que nuestro Padre celestial le dijo que siempre le hablaría de él, entonces Abraham les dijo a sus dos siervos que él había traído con su hijo Isaac, que se queden en donde se encontraban hasta que él caminara un poco más a alabar a Dios, y que luego regresaría con muchas bendiciones. Ciertamente, Abraham llegó al monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah, en donde nuestro Padre celestial lo necesitaba no solamente a él pero también a su hijo Isaac y los hijos por nacer en generaciones futuras, para alabarlo a él y a su nombre, y así bendecirlos con mucha vida y bendiciones cotidianas en la tierra y en el cielo, perpetuamente.

Aquí es donde, Abraham junto con su hijo Isaac y sus dos siervos, que esperaban al pie de monte Moriah, empezaron a alabar a nuestro Padre celestial y a su Hijo, el Rebbe Yeshua jaMashiax, Jesucristo, como el único Cordero escogido: porque solamente él es la carne sagrada con la salvación de todo aquel que invoca su nombre todopoderoso, borrando pecados, perpetuamente. Éste es el dulce hogar de nuestro Padre celestial, a donde él no solamente había llamó a Abraham a alabarlo como su Señor y salvador, pero también llamó a su Hijo Jesucristo para derramar su sangre reparadora que cubre pecados, de los israelitas y de las familias de las naciones: porque él estaba listo para empezar su nuevo reino de los cielos.

Seguidamente, Abraham tomó a su único hijo Isaac junto con la madera y el fuego necesario, para empezar a alabar a nuestro Padre celestial y su nombre santo sobre el monte Sion, porque él estaba listo para hacer exactamente lo se le había encomendado divinamente, y esto fue de empezar el fuego del amor prehistórico, descendido del cielo, sirviendo a Dios, perpetuamente. Éste es el altar del amor prehistórico de nuestro Padre celestial que siempre ha existido con él, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo en el cielo, en donde él es exaltado por las huestes angelicales desde su creación por la palabra de Dios, para que ellos puedan obtener la llenura de amor necesaria para conquistar nuevas glorias asombrosas, nunca antes vistas.

Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba su altar del amor prehistórico, especialmente tocado por Abraham y el espíritu humano de su familia a él llevar con él no solamente a sus dos testigos al evento que estaba listo para desarrollarse, pero también a su hijo Isaac como el centro de la ofrenda encendida: encendiendo así el fuego del bautismo de Dios para muchos. Por ende, por medio de ésta ofrenda encendida del fuego a punto de encenderse, que realmente seria su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, al Isaac nacer del vientre estéril de su madre Sarah, entonces Dios sabría si Abraham le ama a él verdaderamente, dándole así vida a la nación hebrea con su amor eterno.

Ya que, fue en éste amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac, en que nuestro Padre celestial no solamente quería saber si Abraham verdaderamente le amaba a él junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, pero también necesita saber si sus hijos por nacer en generaciones venideras le aman incondicionalmente: por ello, éste fuego, descendido del cielo, tenia que encenderse inmediatamente. Nuestro Padre celestial había empezado su relación especial con Abraham y Sarah su esposa, y con el Espíritu Santo descendido del cielo como el fuego ardiendo del amor prehistórico, amor eterno muy conocido por su Hijo Jesucristo y los santos ángeles, para que entonces él pueda empezar en la tierra su nuevo reino de sus hijos legítimos, renacidos de su imagen santa.

Ahora, a Abraham ascender el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el monte Moriah, entonces su hijo Isaac le preguntó a su padre (Abraham), al decirle: Padre, tenemos la madera y el fuego, ¿pero en donde está el cordero para el sacrificio encendido de que tú siempre hablaste de él, y que tenemos que encenderlo ya sobre el monte? Y Abraham le dijo a su hijo Isaac, asegurándole, de que nuestro Padre celestial iba a proveer el cordero para el sacrificio encendido, cuando lleguemos a la cima del monte, a donde él nos ha llamado a estar con él, su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, para que su fuego divino se encienda apasionadamente sin ser apagado jamás por nadie.

Seguramente, Isaac estaba complacido con la repuesta de su padre Abraham, que simplemente siguió su camino, ascendiendo el monte santo de Jerusalén, en donde nuestro Padre celestial estaba esperando por ellos a que lleguen ya, exactamente en donde tenia a su amor prehistórico encendido, para manifestar con grandes poderes a las familias de las naciones: la salvación perpetua de todos ellos. Una vez que Abraham había llegado a la cima del monte santo, instantáneamente él empezó a orar, colocando el leño sobre el altar, en donde sacrificaría el amor de su vida, Isaac, su recién nacido hijo que había aprendido a amar junto con su esposa Sarah y sus hijos adoptados, que se encontraban en casa y sin saber de su destino inesperado.

Orando y llorando ante nuestro Padre celestial, Abraham preparó la madera sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo, para poner a su único hijo sobre él, con sus manos atadas con soga y sus pies también, para que no se levante y huya del fuego, que estaba a punto de ser encendido perpetuamente. Puesto que, ésta es la ofrenda encendida que nuestro Padre celestial lo había llamado a encender sobre el monte Sion, descansando sobre el monte Moriah, que él divinamente lo había llamado a ejecutar con su único hijo Isaac, el que él había aprendido a amar grandemente, como jamás había amado a nadie más en toda su vida y hasta aquella hora crucial.

Ésta es la carne sagrada que nuestro Padre celestial siempre ha conocido en el cielo con su Hijo Jesucristo junto con el Espíritu Santo y las huestes angelicales, y ahora: él quiere conocerla no solamente en las doce tribus de Israel, la extenSion de su familia divina en la tierra, descendida del cielo, pero también con todas las familias de las naciones. Ésta es la carne sagrada, que está llena del amor prehistórico, que descendió del cielo no solamente para salvar a Abraham y Sarah junto con todos los hijos adoptados en su familia, pero también para salvar a sus hijos por nacer en generaciones venideras, como su única nación creada para gloria de su nombre sobre el monte santo de Jerusalén, para siempre

Éste es el sacrificio encendido que nuestro Padre celestial siempre buscó en el paraíso con Adán y Eva, y falló en encontrarlo en ellos, porque ambos fueron engañados por la serpiente antigua para comer del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, contaminando así la carne sagrada para el sacrificio continuo sobre el altar del amor prehistórico. Sin embargo, en Abraham nuestro Padre celestial había establecido un convenio de vida sobre la Mesa del SEÑOR, cuando ambos comieron del pan y vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo a las huestes angelicales y en la tierra a las familias de las naciones, para que su vida prístina se derrame sobre el mundo entero, dando vida a la nación hebrea.

Por eso, es que nuestro Padre celestial tenia que llamar a Abraham a ascender al monte santo con su hijo Isaac, porque él estaba listo no solamente para recibirlo a él lleno del amor prehistórico, pero también él estaba listo para recibir a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel, como la nación de sus sueños, amando su nombre bendito, perpetuamente. Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba a toda la casa de Israel tendida sobre su altar del amor prehistórico, ardiendo con su fuego sobre el monte santo de Jerusalén, porque él tenia que hablarles personalmente: porque al derramar sus lagrimas de amor sobre ellos, entonces él deseaba asegurar sus bendiciones y salvación al verlos unidos como uno en sus llamas del sacrificio continuo.

Éste fue un momento santo para nuestro Padre celestial, su Hijo, el Espíritu Santo y los ángeles junto con cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones, porque fue con ésta unión como la carne sagrada de Isaac, los huesos inquebrantables y la sangre reparadora, el fuego eterno empezó a arder sobre la humanidad entera. Es decir, que nuestro Padre celestial tuvo a todas las familias de Israel y de las naciones, ardiendo en su fuego divino, que es su amor prehistórico, descendido del cielo, que había traído al mundo sobre el monte santo de Jerusalén, ardiendo siempre con cada alma viviente que ha renacido de su imagen para vivir a la semejanza a su Hijo Jesucristo, perpetuamente.

Aquí es donde, nuestro Padre celestial tenia que reunir a sus hijos para que quemen en su amor prehistórico, que descendió del cielo no solamente para salvar a Abraham y Sarah del pecado y del poder del infierno tormentoso, pero también para continuar ardiendo ferozmente en la vida de sus hijos, para continuar visitándolos con su amor y bendiciones cotidianas, progresivamente. Aquí es donde, nuestro Padre celestial no solamente recibirá a cada uno de ellos en su amor eterno, descendido del cielo, pero también los hará ser bautizados en su Espíritu Santo, al renacer de su imagen y de su alma viviente para regresar al cielo y su vida eterna, para siempre justificados, para que sean sus hijos legítimos, heredando sus riquezas inagotables.

Puesto que, éste es el altar de su amor prehistórico, en donde él mismo los recibirá para bendecirlos, como jamás lo han sido en su presencia santísima, porque es únicamente sobre éste lugar santísimo, en donde él mismo renacerá con cada uno de ellos en su imagen, para que sean perfectamente santos así como él siempre lo ha sido en la eternidad. Además, es únicamente sobre éste altar antiguo de su amor viviente, en que él mismo los abrazara en la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo, para él mismo poderlos llamar sus hijos legítimos, renacidos en su imagen y alma viviente, poseyendo el privilegio para regresar a la vida eterna del cielo, perfectamente justificados, para siempre.

Visto que, nuestro Padre celestial no solamente quería ver a cada alma viviente de Israel y de las naciones todos juntos en éste día en particular, cuando tuvo a Abraham ascendiendo el monte de Sion con su hijo Isaac, para recostarlo sobre el madero, listo para arder apasionadamente: pero también para verlos a todos juntos como su ofrenda encendida de cada día. Es decir, también que nuestro Padre celestial quería ver, en Isaac, recostado sobre el madero, listo para arder en su fuego eterno, que arderá perpetuamente, con cada alma de Israel y de las familias de las naciones, y aún cuando no habían nacido todavía: para él mismo prepararlos con su amor para su salvación perpetua del pecado y del infierno, para siempre.

Además, nuestro Padre celestial necesitaba tener a cada uno de ellos, tumbado sobre el altar con Isaac, el único hijo de Abraham lleno de su amor prehistórico, descendido del cielo, no solamente para salvar su alma viviente en su bautismo de su amor divino, pero también sus hijos por nacer en generaciones venideras, para ser su nación eterna de Israel, para siempre. Esto nos dice, que nuestro Padre celestial ya vio a cada hombre, mujer, niño y niña, tumbado sobre el altar de su amor prehistórico, no solamente para bautizar a Abraham y a los demás de aquellos días, pero también a los hijos prometidos a él por nacer en generaciones futuras, para que sean la nación hebrea de sus sueños sobre la tierra, perpetuamente.

Dado que, nuestro Padre celestial no solamente quería orar y derramar sus lagrimas de su amor eterno sobre cada uno de ellos, pero también otorgarles sus bendiciones personales de cada día, enriqueciéndolos así para que lo amen, le sirvan y glorifiquen su nombre bendito sobre el monte santo de Jerusalén y su altar del amor prehistórico, esparciéndose así sobre las naciones continuamente. Además, porque nuestro Padre celestial había congregado a sus hijos de Israel y de las naciones en Isaac, que realmente es su Hijo Jesucristo, descendido del cielo con el fuego del amor prehistórico, la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre reparadora, encendiendo así el fuego de vida para Israel como su nación eterna, pero también para lanzar su nuevo reino sempiterno.

Éste es también el reino de sus sueños, que no solamente será lleno con sus hijos renacidos de su altar del amor prehistórico, para aprender a amar, servir y glorificarlo a él y a su nombre bendito, pero también para vivir perpetuamente en la semejanza de su Hijo Jesucristo, y éste es el cuerpo glorificado lleno del Espíritu Santo y de vida eterna. Por eso, es que era importante para nuestro Padre celestial de sentarse con Abraham y sus 318 discípulos a la Mesa del SEÑOR, para comer del pan y vino que su Hijo Jesucristo siempre sirve a los ángeles del cielo, llenándolos así siempre de su gloria divina, pero también para que su Hijo amado nazca al fin en la familia humana: rescatándolos.

Dado que, es únicamente en el nacimiento de su Hijo Jesucristo en la familia de Abraham cuando nacía del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, para ser Isaac lleno del amor prehistórico, descendido del cielo, encendiendo el altar de Dios, para arder en Israel, pero también, para tener a sus hijos reunidos por medio de él en todas las generaciones. Y estos son los hombres, mujeres, niños y niñas que eventualmente renacerán de su imagen y de su alma viviente, bautizados en el altar del amor prehistórico, descendido del cielo, al ser bautizados primeramente en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre y de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, para que por su santidad sean hechos sus hijos legítimos, perpetuamente.

Visto que, nuestro Padre celestial liberó a Israel del cautiverio Egipto, entonces él tuvo que cruzarlos en seco por el mar Rojo, bautizándolos, para que se desconecten de la carne pecadora y de sus días malos para que tomen de la carne sagrada, que es el convenio de vida establecido sobre el altar del amor prehistórico con Abraham, en Isaac, perpetuamente. Por ello, teniendo nuestro Padre celestial a Israel bautizado en el mar Rojo, entonces ellos habían entrado con él y Moisés en el convenio de la carne sagrada, que complace toda verdad y justicia no solamente en la tierra pero también en el cielo, para que las bendiciones prometidas a Israel desciendan abundantemente como el maná (pan de ángeles) de cada día.

Ciertamente, habiendo orado y derramado sus lagrimas de amor de nuestro Padre celestial sobre cada uno de sus hijos, tumbados en Isaac sobre el madero, que se encenderá en el fuego eterno del altar, descansando sobre el monte Síon, para jamás apagarse: Entonces Dios estaba listo para establecer el Sábado, para descansar de su asombrosa obra con Moisés y todo Israel. El séptimo día, en donde nuestro Padre celestial no solamente juntó a los hijos de Israel en el desierto del Sinaí, para descansar de todo su trabajo maravilloso, que no solamente había creado el cielo y la tierra, pero también la gran nación hebrea—si, en éste día él descansa profundamente por haber redimido a Israel, del Valle de los huesos secos.

En Sábado, nuestro Padre celestial verdaderamente descansa de su trabajo y sufrimiento que su alma viviente junto con su Espíritu Santo y la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo tuvo que pasar, para establecer a Israel en la tierra como la nación de sus sueños, pero también porque la rescató del Valle de los huesos secos. Por eso, es que nuestro Padre celestial tiene que recoger a cada hombre, mujer, niño y niña de todo Israel para descansar con ellos en el Sábado de todo su trabajo, que él tuvo que pasar con su Hijo Jesucristo, el Espíritu Santo y las huestes angelicales para perdonarlos de sus pecados y así llenarlos de sus poderes de resurrección, perpetuamente.

Realmente, el Sábado no es solamente celebrado por nuestro Padre celestial con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo junto con los ángeles por fundar su Creación, pero también por crear a Israel finalmente para salvarte sobre su monte santo: salvarte del pecado, maldiciones, enfermedades y el infierno, y así vivas agradecido de su gracia eterna y de sus misericordias insondables hacia ti. Ciertamente, nuestro Padre celestial no solamente llamó a Abraham a abandonar a su país y la casa de su padre para vivir en otras tierras, en donde Dios mismo vivirá con él y sus hijos prometidos, pero también para empezar el fuego de su amor prehistórico sobre las naciones, amor descendido del cielo con Isaac, para Dios salvarlas del pecado y el infierno.

Ya que, éste es el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac, descansando sobre el monte Sion, su dulce hogar, en donde él estuvo no solamente listo para recibir a Abraham para bautizarlo con su amor pero también a sus hijos, formando así la nación hebrea: nación, que él mismo llevara a conquistar a las familias de las naciones con salvación. Visto que, cada Sábado nuestro Padre celestial recoge fielmente a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel en su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, descansando sobre el monte Sion como siempre, porque ciertamente que él descansara con los suyos de su trabajo de fundar a Israel, pero también por su Nueva Jerusalén celestial.

Cada Sábado, nuestro Padre celestial recibe a Israel en su altar de su amor prehistórico, porque él necesita descansar con cada uno de ellos de todo su trabajo de haber creado los cielos y la tierra, pero también de haber creado y salvado a Israel del pecado y de la condena del infierno, clavándolos finalmente a la carne sagrada de su Hijo Jesucristo. En fe, por las generaciones nuestro Padre celestial ha celebrado el Sábado con cada hombre, mujer, niño y niña sobre su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, porque él los estaba alistando, sepan o no, para descender al Valle de los huesos secos, para luego rescatarlos con amor eterno del poder de la muerte.

Esto nos dice también, que nuestro Padre celestial por medio del Sábado, él no solamente celebra y descansa de toda su grande obra de crear el cielo y la tierra, pero también prepara a cada uno de sus hijos para descender al Valle de los huesos secos, porque continuamente fallaron en bautizarse en agua, al no invocar su nombre bendito para salvación. Sin embargo, nuestro Padre celestial los estaba preparando para su día final, cuando él mismo derramaría la sangre reparadora sobre ellos, lavándolos así de todo pecado y de muerte, al clavarlos a todos ellos juntos a la carne sagrada de su Hijo Jesucristo que conquistó a Israel, destruyendo a Satanás, para que tengan la victoria suprema sobre el mal eterno, para siempre.

Por eso, es que cada uno que es llamado por nuestro Padre celestial al bautismo, invocando la santidad perfecta de su nombre bendito y el de su Hijo Jesucristo y junto con el Espíritu Santo, entonces será para regresar a casa, y esto es donde él te empezó a conocer por medio de la carne de Isaac, para que tengas vida hoy. Éste es el dulce hogar de nuestro Padre celestial, el monte Sion, en donde Abraham fue llamado a ascender sobre él para encender el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, que si Abraham hubiese fallado en ascender el monte, probablemente jamás hubiésemos sido conocidos de Dios, su Hijo y el Espíritu Santo, para salvarnos.

Sin embargo, nosotros debemos agradecer a nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo, porque Abraham ascendió el monte Sion con su hijo Isaac, para encender el fuego del amor prehistórico, en donde nuestro Padre no solamente empezó a conocerte personalmente, pero también te acepta la próxima vez que regreses a él: Amándolo, sirviéndole y glorificándole grandemente, para siempre. Hoy, tú tienes que regresar a su monte Sion y su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, porque es en el fuego apasionado en donde nuestro Padre celestial oró para conocerte en estos días, y cuando tú finalmente regreses al cielo, será como hijo legítimo y lleno de su gracia infinita y misericordias eternas.

Ya que, éste es tu dulce hogar que nuestro Padre te otorgó, para que ores y le adores a él y a su nombre bendito, pero también para que regreses a su altar, bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, desconectandote así de la carne pecadora por la carne sagrada de bendiciones y de salvación para ti y los tuyos. Pues, éste es el lugar de tu primer nacimiento que tú mismo ya conoces grandemente, porque tú naciste allí con Abraham cuando recostó a su hijo Isaac sobre el altar del amor prehistórico, listo para encenderlo sobre el madero, encendiendo así el fuego del amor eterno que jamás se apagara en la tierra ni en el cielo, para siempre.

Ciertamente, tú ya has estado ahí, porque nuestro Padre celestial oró abundantemente por ti, derramando sus lagrimas de amor, para que algún día, como hoy, tú regreses a él por la carne sagrada, los huesos inquebrantables y sangre reparadora de su Hijo Jesucristo, que está llena de la vida del Espíritu Santo y de su bendición cotidiana, enriqueciendo así tu vida con poderes. Es decir, también que después de haber sido bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre bendito y el de su Hijo Jesucristo junto con el Espíritu Santo, entonces tú conocerás en tu corazón y en toda tu alma viviente de que tú ya has estado ahí, y que éste es tu dulce hogar para vivir con el Padre, perpetuamente.

Puesto que, esto fue exactamente lo que yo sentí cuando estuve ahí, porque después de haber yo sido bautizado en agua, invocando su nombre bendito con el de su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, entonces nuestro Padre celestial vino a mí, porque yo lo vi: caminar hacia mí en su perfecta gloria, recibiéndome así en su bautismo de amor eterno: Salvándome finalmente. Y mientras yo estaba con mi Padre celestial, y esto fue años atrás cuando fui recibido inicialmente en el altar del amor prehistórico, entonces yo sentí amor abundantemente que era insondable, porque me llenó todo alrededor de mí con perfecta paz, gozo, descanso y una alegría profunda de mi corazón, alma, mente, cuerpo y espíritu humano—y todo esto extraño a nuestro mundo.

Nuestro Padre celestial caminó hacia mí, abrazándome con su amor prehistórico, que él siempre ha sentido por mí, porque yo nací de su imagen y de su alma viviente (así como tú) para llegar a ser algún día su hijo legitimo, bautizado y renacido para vivir en el cuerpo glorificado de su Hijo Jesucristo, que derrotó a Satanás y a la muerte, eternamente. Ésta es la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, en donde nuestro Padre celestial ama a cada hombre, mujer, niño y niña, empezando con Adán y Eva sobre el monte Sion y el altar del amor prehistórico, clavados todos a la cruz salvadora, conquistada en Israel para establecer el reino de sus hijos renacidos de su imagen, para que vivan enriquecidos perpetuamente.

Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial llamar a Abraham junto con su hijo Isaac, que él había aprendido a amar con todo su corazón, alma, mente, cuerpo y espíritu humano, para tumbarlo sobre el madero del altar del amor prehistórico, para que Dios mismo reciba la carne sagrada en todo hombre, complaciendo así con toda verdad y justicia, perpetuamente. Puesto que, nuestro Padre celestial no solamente estaba listo para orar y derramar sus lágrimas de amor eterno sobre cada uno de Israel y de las naciones, pero también para establecer el Sábado con Israel que perdure infinitamente, porque él los quiere a todos como una gran nación de sacerdotes, sirviéndole a él y a su nombre bendito en santidad perfecta, eternamente.

Nuestro Padre celestial tenia siempre en mente de congregar a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de Israel en su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, para celebrar y descansar del trabajo de su Creación, pero también celebrar la existencia de su gran nación hebrea—el dulce hogar de su amor eterno. Por eso, es que era muy importante para nuestro Padre celestial de establecer el Sábado con Israel para generaciones futuras, porque en éste día en que él recoge a cada hombre, mujer, niño y niña alredor de su altar del amor prehistórico, es para descansar de todo su trabajo divino no tanto por la Creación, pero de la existencia milagrosa de Israel.

Visto que, es en éste día que nuestro Padre celestial no solamente descansa de su gran obra progresiva sobre todo Israel, pero también él se encuentra y recibe perpetuamente a cada uno que llegue a él, que eventualmente será clavado a la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, para que reciban plenamente su salvación perpetua. Y, es aquí, sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, en donde nuestro Padre celestial ha clavado a la carne sagrada de su Hijo Jesucristo a la casa de Israel, que yacía en el Valle de los huesos secos, porque éstas son las almas de Israel que necesitaban regresar a la vida nuevamente.

Ciertamente, al nuestro Padre celestial congregar a Israel en su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo para descansar sobre el monte Sion, fue para alistarlos no solamente para que desciendan al Valle de muerte, porque fallaron siempre en bautizarse en agua, pero también para ser clavados a la carne sagrada de su Hijo Jesucristo: ¡salvándolos finalmente! Así nos dice también, que nuestro Padre celestial siempre ha congregado a todos de Israel en el Sábado, y en su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, y esto fue para alistarlos no solamente para descender al Valle de los huesos secos, pero también para clavarlos a todas las victorias de su Hijo Jesucristo, para siempre.

Visto que, es únicamente sobre el altar del amor prehistórico y finalmente clavados a la carne sagrada y la sangre justificadora de su Hijo Jesucristo derramada sobre Adán y Eva, que realmente él terminó con el pecado, porque mientras la sangre justificadora salpicaba tibia sobre las almas de Israel: Instantáneamente Jesucristo oró, diciendo: Padre, perdónalos, porque fallaron en conocer lo que hacían. Éste es el nuevo pacto de nuestro Padre celestial para con toda la casa de Israel cuando él mismo clavaba a su Hijo Jesucristo a las almas perdidas del Valle de los huesos secos, clavándolos también directamente a Adán y Eva, y así, sólo él mismo derramaba la sangre justificadora y tibia aún sobre ellos, cubriendo pecados para escapar de la muerte finalmente.

Aquí es cuando, nuestro Padre celestial salpicó la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo sobre todas las almas perdidas de Israel del Valle de los huesos secos, sin vida estaban todos ellos: porque se descuidaron en bautizarse en agua, y así fallaron en bautizarse en el amor prehistórico del Espíritu Santo, que arde apasionadamente sobre el monte Sion con salvación eterna. Por eso, es que nuestro Padre celestial tenia que tener a su Hijo Jesucristo bautizado por Juan el Bautista, para que Israel cumpla al fin con toda verdad y justicia divina, porque al ser bautizados en el río Jordán, entonces ellos podían entrar legalmente a Canaán, y esta vez a poseerla perpetuamente como sucedió en el comienzo con sus patriarcas.

Ahora, cuando Juan bautiza a Jesucristo en el Jordán, entonces el Espíritu Santo descendió del cielo como un regalo especial para su Hijo muerto (Israel) en el Valle de muerte, entonces Israel muerto renació ya a la vida clavado al Santo de Israel, el Señor Jesucristo resucitado, recibiendo así la carne sagrada con bautismo del Espíritu y agua para salvación eterna. Éste era el único camino en que nuestro Padre celestial podía finalmente redimir a su Hijo muerto (Israel) yaciendo en el Valle de muerte con esperanzas perdidas, porque clavado a la carne sagrada de Jesucristo que derrotó a Satanás y a la muerte, conquistó así la vida con sus bautismos para el cielo: entonces Israel muerto renació para vivir nuevamente, para siempre.

Ciertamente, la casa de Israel que estaba muerta en el Valle de los huesos secos, nuestro Padre celestial la levantó a su altar del amor prehistórico junto con su Hijo Jesucristo, clavados todos a la cruz de Adán y Eva, para que sean uno en bautismo del Jordán y del bautismo del Espíritu Santo, enriqueciéndose así todo Israel, perpetuamente, hacia la perpetuidad. En otras palabras, al nuestro Padre celestial clavar las almas perdidas de Israel a la carne sagrada de su Hijo Jesucristo sobre la cruz de Adán y Eva, entonces todo Israel como el Hijo malo del Valle de muerte recibió al Santo de Israel, Jesucristo resucitando, junto con los bautismos de agua y del Espíritu Santo para entrar a la vida, perpetuamente justificados.

Ésta es la salvación de nuestro Padre celestial, que exclusivamente celebra con todo Israel en todas las generaciones, y aunque estaban finalmente muertos en el Valle de muerte, y clavándolos a su Hijo Jesucristo y a la cruz de Adán y Eva sobre su altar eterno, entonces ellos recibieron los bautismos requeridos para regresar a la vida eterna del cielo ya. Por eso, es que el Sábado continua siendo importante para Israel hasta en el mismo cielo, porque nuestro Padre celestial los clavó a todos ellos a la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, que derrotó y mató a Satanás y a la muerte, para que sobre su altar bendito todos reciban los bautismos del Espíritu Santo y del Jordán para vivir nuevamente.

Éste es el nuevo pacto para con Israel en esta vida y en el cielo, y esto es que su Hijo Jesucristo derramó su sangre reparadora y tibia sobre todas las almas perdidas, cuando nuestro Padre celestial lo hirió sobre el altar del amor prehistórico y su cruz, para que ya no vivan más en tinieblas pero en su luz salvadora, perpetuamente. Éste es el nuevo pacto de vida entre nuestro Padre celestial e Israel, que la sangre de su Hijo Jesucristo salpicó abundantemente sobre Adán y Eva, pero también sobre cada alma perdida del Valle de los huesos secos, bautizándolos así con el Espíritu Santo y en el Jordán, para que regresen a poseer el altar del amor prehistórico y servirle, para siempre.

Por eso, es que el Israel del Valle de muerte ya no está en las tinieblas perdido, pero ahora está bautizado con el Espíritu Santo y bautizado en el Jordán, cumpliendo así con toda verdad y justicia divina ante nuestro Padre celestial, para que regresen a Canaán a poseer el altar del amor prehistórico, sirviéndole a él y a su nombre bendito, perpetuamente. Visto que, éste es el mandamiento inicial que nuestro Padre celestial le confió a Moisés sobre el monte Sinaí, y le dijo: tú e Israel regresaran a éste arbusto encendido (el altar del amor prehistórico, ardiendo apasionadamente) para servirle a Dios perpetuamente en Canaán y en La Nueva Jerusalén celestial, conociendo abundante amor y felicidades interminables hacia toda la eternidad venidera.

Ya que, Israel será conocido mundialmente como la tierra del amor eterno y de felicidades sin fin, porque todo Israel regresara de la muerte con el cuerpo glorificado y vestido de la hermosura del Padre celestial sobre cada uno de ellos para amar, servir y glorificar su nombre bendito sobre el monte santo de Jerusalén y su altar del amor prehistórico, perpetuamente. Éste es el Israel fluyendo leche y miel prometido a Abraham y sus hijos, pero ésta tierra es realmente más que leche y miel, más bien: es la tierra del corazón de hombres, mujeres, niños y niñas llenos de amor, viviendo sus vidas eternas ante nuestro Padre celestial, vestidos del cuerpo glorificado de su Hijo y bendecidos felizmente por el Espíritu Santo.

En estos días, la casa de Israel que yacía muerta en el Valle de los huesos secos está clavada a la carne sagrada y con todos los bautismos del Espíritu Santo, del Jordán, y últimamente bañados por la sangre justificadora para ponerle fin al pecado y la muerte: porque ahora comen y beben de la roca: leche y miel prometida a Abraham. Esto nos dice, que cada alma viviente del Valle de los huesos secos, que realmente es el Hijo pecador de Israel, está clavado finalmente al Santo de Israel, que efectivamente es Jesucristo que cumplió con el Espíritu Santo de Los Diez Mandamientos y fue bautizado en agua, para que Israel coma finalmente leche y miel de felicidades sin fin, para siempre.

Hoy, tú tienes que sumergirte en agua y en la perfecta santidad de su nombre bendito y de su Hijo Jesucristo junto con el Espíritu Santo, para que la perfecta santidad de su vida te limpie por dentro y por fuera de la carne pecadora, que te mantiene alejado del cielo y de sus bendiciones cotidianas, para enriquecerte con santidad redentora siempre. La casa de Israel yaciendo en el Valle de muerte tenia que ser levantada por nuestro Padre celestial al altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, para ser clavada a la carne sagrada y la sangre justificadora de su Hijo Jesucristo, resucitando así para gozar de la gracia infinita y de sus misericordias sin iguales.

En estos días, tú solamente tienes que sumergirte en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre bendito y de su Hijo Jesucristo junto con el Espíritu Santo, para recibir el cuerpo glorificado que te ama abundantemente desde siempre, entregándote así bendiciones cada día por donde te lleve la vida, porque habrás regresado a tu dulce hogar: ¡perpetuamente enriquecido! ¡Amén!

ISRAEL’S SINFUL SON NAILED FINALLY TO ISRAEL’S HOLY ONE FOR SALVATION:

On the third day of the journey to the place that our heavenly Father had said that he will always talk about it to him, then Abraham told his two servants that he had brought with his son Isaac, to stay where they were until he will travel farther to worship, and later return with many blessings for everyone. Surely, Abraham had arrived to Jerusalem holy hill, resting over Mount Moriah, where our heavenly Father wanted not only him but also Isaac and the children to be born yet in future generations, to worship Him and His holy name, so He may bless them with life and its daily blessing on earth and well in heaven into eternity.

This is where, Abraham along with his son Isaac and the two lads that were waiting at the bottom of Mount Moriah will begin to worship our heavenly Father and His Son, the Rebbe Yeshua HaMoshiach, Jesus Christ, as the unique Lamb of God, because he alone is the sacred-flesh with everyone’s salvation that invokes his name to erase every sin. This is our heavenly Father’s home-sweet-home, where He had called not only Abraham to worship Him as His Lord and savior but also He had called His Son Jesus Christ to shed His atoning-blood to cover sin forever, from the house of Israel and the families of the nations, because He was ready to start His brand new Kingdom heavenly bound.

Timely, Abraham took his only son Isaac alone with the wood and the fire that he needed to start worshiping our heavenly Father and His holy name over Jerusalem’s holy hill, because he was about to do exactly what he had been told, and this is to start the fire of the prehistoric love, descended from heaven above, to serve God forever. This is our heavenly Father’s altar of the prehistoric love that has always existed with Him, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit in heaven’s glory, where He is worshipped by the angelical hosts since they were created by His living word, so they may get their daily fill of love thus to conquer amazing glories of happiness never seen before.

Now, our heavenly Father needed His altar of the prehistoric love, descended from heaven above, touched by Abraham and the human spirit of his family as he brought with him not only the two witnesses to the event that it was about to unfold, but also his son Isaac that was the center of the burnt offering, starting God’s baptism-fire eternally. Thus, through this burnt offering and the fire that it was about to start that it will be really His ancient altar of the prehistoric love, descended from heaven with Isaac, as he was born from his mother Sarah’s barren-womb, by the Holy Spirit’s power, then He will know if Abraham truly loves Him, giving birth to the nation of Israel.

For it was in this prehistoric love, descended from heaven above with Isaac that our heavenly Father did not only want to know if Abraham truly loved Him forever along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, but also the children that were to be born in future generations, and so, this fire from heaven had to ignite immediately. Our heavenly Father had started His relationship with Abraham and Sarah his wife with the Holy Spirit as he descended from heaven above as the burning prehistoric love that He has always be known in heaven’s glory with His Son along with the angels, so then, He may start on earth His new Kingdom of His legitimate children, reborn in His image.

Now, as Abraham ascended Jerusalem’s holy hill over Mount Moriah, then his son Isaac asked his father (Abraham), by saying: Father, we have the wood and the fire, but where is the lamb for the burnt offering sacrifice that you have told me about that we are to start it today over the mountaintop? And Abraham replied to his son Isaac, by assuring him that our heavenly Father will provide the lamb for the burnt offering sacrifice when we get up there, where He has called us to be with Him, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, so the fire may get ignited never to be put out by anyone into all eternity.

Surely, Isaac was pleased with Abraham’s response to his question that he just looked away and continued to ascend to the mountaintop, where our heavenly Father was already waiting for them to arrive exactly where He had chosen for His prehistoric love, descended from heaven above, to manifest openly with salvation power to the families of the nations, for everyone’s lasting-reconciliation. Once Abraham had arrived over Jerusalem’s holy hill, instantly he began to pray as he laid the wood over the altar where he was to sacrifice the love of his live, Isaac, his newly born son that he had learned to love along with his wife Sarah and the adoptive children that were at home unaware that he was about to die.

Praying and crying before our heavenly Father, Abraham prepared the wood over the altar of the prehistoric love, descended from heaven above, to lay his only son over it, with his hands tied with rope and his feet also, so he will not be able to get up and run away from the fire that he was about to ignite. For this is the burnt offering that our heavenly Father had called him to start over Jerusalem’s holy hill, resting over Mount Moriah, that He had personally called him to carry it out with his only son Isaac, the one that he had learned to love, as he has never loved any one else in his entire life until that crucial hour.

This is the burnt offering sacrifice that our heavenly Father had always been searching for in heaven’s glory with Adam and Eve but He failed to see it in them, because they both were deceived by the ancient serpent to eat from the forbidden fruit, from the tree of knowledge of good and evil thus contaminating the sacred-flesh for the lasting-sacrifice. However, in Abraham He had established a covenant of life over the Lord’s Table, as both ate from the bread and wine, that is daily served by His Son Jesus Christ in heaven’s glory for the angelical hosts and on earth for the families of the nations, so His pristine life may pour upon earth, giving birth to the nation of Israel.

This is the sacred-flesh that our heavenly Father had always known in heaven’s glory with His Son Jesus Christ along with the Holy Spirit and the angelical hosts, and now: He wanted to know it not only within the twelve tribes of Israel, the extension of His divine family, descended from heaven above, but also with all the families of the nations. This is the sacred-flesh that is filled with His divine prehistoric love that descended from heaven not only to save Abraham and Sarah along with the adoptive children within his household, but also save the children that were to be born in generations to come as His unique nation created for the glory of His holy name over Jerusalem’s holy hill, forever.

That is why, that our heavenly Father had to call Abraham to ascend to the mountaintop with his only son Isaac, because He was ready not only to receive him filled with His prehistoric love, descended from heaven above, but also He was ready to receive every man, woman and child from Israel, as the nation of His dreams, loving His name everlastingly. Definitely, our heavenly Father needed the entire house of Israel lying over His altar of the prehistoric love burning with His fire over Jerusalem’s holy hill, because He needed to talk to them, because by shedding His tears of love then He wanted to secure their blessing and lasting salvation as He saw them gather as one in His eternal sacrificial-flames.

This was a very holy moment for our heavenly Father, His Son Jesus Christ, the Holy Spirit and the angelical hosts along with every man, woman and child from Israel and the families of the nations, because it was with their gathering as from Isaac’s sacred-flesh, unbreakable bones and the atoning-blood the everlasting fire of love started to burn over humanity at last. That is to say, that our heavenly Father had all the families of Israel and of the nations burning in His divine fire that His prehistoric love, descended from heaven above, had brought into the world over Jerusalem’s holy hill that will burn with every living soul that has been born from His image to live in His Son Jesus Christ’s likeness.

This is where, our heavenly Father had mustered all His children to burn in His prehistoric love that descended from heaven above not only to save Abraham and Sarah from sin and hell’s torment, but also to continue to burn wildly within his children’s lives, because He will continue to visit them with His love and daily blessing, forever. This is where, our heavenly Father will not only receive each one of them in His everlasting love, descended from heaven above, but also causing them to become baptized with the Holy Spirit as they are reborn from His image and living-soul thus to return into heaven’s glory eternal life forever justified, so they may become His legitimate children, inheriting His never-ending richness.

For this is the altar of His prehistoric love, where He will receive and bless them, as they have never been blessed before in His holy presence, because it is only over this very holy place where He will become reborn in His image with each one of them, so they may become perfectly holy as He has always been trough eternity. Moreover, it is only over this ancient altar of His living love that He will embrace them in His Son Jesus Christ’s sacred-flesh, unbreakable bones and the atoning-blood, so He may call them His legitimate children that had been reborn from His image and living-soul to possess the privileged to return into heaven’s eternal life forever blessed into all eternity to come.

Provided that, our heavenly Father did not only want to see every man, woman and child from Israel and the families of the nations on this particular day that He had Abraham ascending to the mountaintop with his only son Isaac to lay him over the wood ready to burn wildly, but also to see them continually as His burnt divine-offering-sacrifice, perpetually. That is to say, also that our heavenly Father wanted to see, within Isaac lying over the wood ready to burn with the eternal fire that will burn everlastingly, every living-soul from Israel but also from the families of the nations, even before they were born, so He may prepare them with His love for His lasting salvation from sin and hell.

Besides, our heavenly Father needed to have every one of them lying over the altar with Isaac, Abraham’s only son filled with the prehistoric love that descended from heaven above not only to save his living-soul with an everlasting baptism of love, but also the children to be born in the generations to come as the lasting nation of Israel. Meaning that, our heavenly Father has seen already every man, woman and child lying over the altar of His prehistoric love, descended from heaven above, not only to baptize Abraham and everyone else from his days but also the children promised to him that were to be born in the generations ahead thus establishing His dream nation of Israel on earth, forever.

For the reason that, our heavenly Father did not only wanted to pray and shed His tears of everlasting love over every one of His children, but also grant them His daily personal blessing thus enriching them to love, serve and glorify His holy name over Jerusalem’s holy hill and the altar of the everlasting love thus spreading into the nations continually. Moreover, because our heavenly Father had gathered His children from the house of Israel and the families of the nations in Isaac that really is His Son Jesus Christ, descended from heaven above with the prehistoric love, sacred-flesh, unbreakable bones and the atoning-blood thus to start the fire giving birth to Israel as a nation, but also launch His new Kingdom finally.

This is also His dream new Kingdom that will not only be filled with the children that have been born from His altar of the prehistoric love thus to learn to love, serve and glorify Him and His holy name, but also to live in His Son Jesus Christ’s likeness of the glorified-body filled with the Holy Spirit of eternal life. That is why, that it was important for our heavenly Father to sit with Abraham and his 318 adoptive children at the Lord’s Table, to eat from the bread and wine that His Son Jesus Christ has always served to the angels thus to fill them always with his glory, but also to have His Son born into the human family finally.

Given that, it is only in the birth of His Son Jesus Christ within Abraham’s family as he was born from Sarah’s barren-womb by the Holy Spirit to become Isaac filled with the prehistoric love, descended from heaven, starting the altar of God’s burning love within Israel, but also, to have His children gathered through him in the generations to come. And these are the men, women and children that will eventually become reborn from His image and living-soul within the altar of the prehistoric love, descended from heaven above, as they are baptized in water by invoking His name’s perfect holiness and that of His Son along with the Holy Spirit, so through His holiness-rebirth they may become His legitimate children, forever.

That is why, that once our heavenly Father had liberated Israel from Egypt then He had them cross the Red sea in dried ground, because He needed them baptized, so they may disconnect from the sinful-flesh and its evil days to take on the sacred-flesh that is the covenant of life established over the altar of the prehistoric love with Abraham, in Isaac. Therefore, having our heavenly Father baptized Israel in the Red sea, then they had entered with Him and Moses into the covenant of the sacred-flesh that pleases all truth and justice not only on earth but also in heaven’s glory, so the blessings that have been promised already to Israel may pour upon them abundantly as the daily manna (angel’s food).

Surely, having our heavenly Father prayed and shed His tears of love upon every one of His children lying with Isaac over the wood that will start the fire over the altar, resting over Jerusalem’s holy hill, never to be put out into eternity, then He was ready to establish with Moses and Israel the Sabbath to rest from His amazing-work. This is every seventh day, where our heavenly Father did not only gather the children of Israel in the Sinai’s desert thus to rest from all His work that had not only created the heavens and earth, but also the great nation of Israel—yes, this is a day that He rests from having saved Israel from the Valley of death.

On Sabbath, our heavenly Father really rests from all the work and suffering that His living soul along with the Holy Spirit and the sacred-flesh, the unbreakable bones and the atoning-blood of His Son Jesus Christ had to go through just to establish Israel on earth as His dream nation, but also finally save it from the Valley of the dried bones. That is why, that our heavenly Father needs to gather every man, woman and child from the house of Israel to rest with them on the Sabbath from all the work that He had to go through with His Son Jesus Christ, the Holy Spirit and even the angelical hosts just to get you forgiven from sin and filled with saving-resurrection powers, everlastingly.

Meaning that, the Sabbath is not only celebrated by our heavenly Father with His Son and the Holy Spirit along the angels for having created the heavens and earth, but also to have created Israel finally to save you over the mountaintop from sin, curses, infirmities and hell, so you may live heavenly bound always thanking His grace and endless-mercies towards you. Provided that, our heavenly Father did not only call Abraham to abandon his country and father’s home to live in another land where He will live there with Him and the promised children, but also to start the fire of the prehistoric love, descended from heaven above with his son Isaac, so He may save the nations from sin and hell, eventually.

For this is His altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac, resting as always over Jerusalem’s holy hill, His home-sweet-home, where He was ready not only to receive Abraham for the baptism of love but also the children forming the nation of Israel that He will personally lead to conquer the families of the nations with great salvation-powers. Given that, every Sabbath our heavenly Father would gather faithfully every man, woman and child from Israel at the altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, resting over Mount Zion forever, because He will surely rest from His work to create Israel but also His new Kingdom to come, the New celestial Jerusalem.

Every Sabbath, our heavenly Father received Israel within His altar of the prehistoric love because He needed to rest with each one of them from all His works to have created the heavens and earth, but also to have created and saved Israel from sin and hell’s damnation, by finally nailing them to His Son Jesus Christ’s sacred-flesh with perfect salvation, forever. Faithfully, through the generations our heavenly Father celebrated the Sabbath with every man, woman and child at His altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, because He was getting them ready, whether they knew it or not, to descend into the Valley of the dried bones, so He may later rescue them with love, everlastingly.

That is to say, also that our heavenly Father through the Sabbath, He was not only celebrating and resting from all His work to have created the heavens and earth but also to prepared every one of His children to descend into the Valley of the dried bones, because they continually failed to get baptized in water, by invoking His name’s holiness. Nevertheless, our heavenly Father was getting them ready for the final day, when He will personally shed the atoning-blood over them thus to wash them clean from sin by removing death forever as He nailed them to His Son Jesus Christ’s sacred-flesh that had conquered Israel and destroyed Satan’s wildest work, so they may have the final victory over evil, perpetually.

That is why, that every one that is called by our heavenly Father to get baptized in water, by invoking His name’s perfect holiness and that of His Son Jesus Christ along with the Holy Spirit, then it will be to return home, and this is where our heavenly Father began to know you through Isaac, so you may have life now. This is our heavenly Father’s home-sweet-home, Jerusalem’s holy hill, where Abraham was called to ascend to the mountaintop to ignite the altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, that if Abraham had failed to ascend probably you would have never been known by God, His Son and the Holy Spirit’s lasting salvation.

However, we may thank our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit today, because Abraham ascended Jerusalem’s holy hill with his son Isaac thus, starting the fire of the prehistoric love, where our Father will not only begin to meet you but also accept you gladly when you return next time that is anyday now to love Him perpetually. Today, you must return to Jerusalem’s holy hill and the altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, because it is within the wild fire where our heavenly Father prayed to know you in those days and when you will finally return to heaven’s glory as His legitimate child, but filled with His amazing-grace everlastingly.

For this is your home-sweet-home that our heavenly Father has granted you to possess these days, so you may pray and worship Him and His holy name, but also to return to it through water baptism invoking His name’s perfect holiness, disconnecting you from the sinful-flesh thus to take on the sacred-flesh filled with blessings and lasting-salvation for you and your loved ones. This is the place of your birth that you know already, because you been there with Abraham as he lied his son Isaac over the altar of the prehistoric love ready to burn over the wood igniting the fire of love that no one will ever be able to snuff it out on earth much less in heaven forever into eternity.

Certainly, you have been there already for our heavenly Father to pray abundantly over you but also shed His tears of love, so someday you may return to Him through His Son Jesus Christ’s sacred-flesh, unbreakable bones and the atoning-blood that is filled with the Holy Spirit’s eternal life and the every day never ending blessing to enrich your life with powers. That is to say, that after you have been baptized in water by invoking His name’s perfect holiness and that of His Son Jesus Christ along with the Holy Spirit, then you will know and feel within your heart and entire living-soul that you have been there already, and that this is your home-sweet-home into eternity to live with our heavenly Father.

For this is exactly what I felt the first time I was there, because after I had been baptized in water by invoking His name and that of His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, then our heavenly Father came to me, because I saw Him walking towards me in His perfect glory thus to receive me in His baptism of love. While I was there with our heavenly Father, and these were years ago the first time I was received at the altar of the prehistoric love, then I felt abundant love that was immeasurable and unfathomable, because it filled everything around me with perfect peace, joys, rest and never-ending happiness of my heart, soul, mind, body and human spirit.

Our heavenly Father approached as He walked towards me, embracing me with His ancient love that He has always felt for me, because I was born from His image and from His living-soul (just like you) to become someday His legitimate child born to live in His Son Jesus Christ’s likeness of the glorified-body that has defeated Satan and death, forever. This is the glorified-body of His Son Jesus Christ’s sacred-flesh, where our heavenly Father will love every man, woman and child, beginning with Adam and Eve over Jerusalem’s holy hill and the altar of the prehistoric love nailed to His Son’s perfect salvation conquered within Israel to establish His everlasting Kingdom of His divine children reborn in His image to live forever enriched.

That is why, that it was important for our heavenly Father to call Abraham with his only son Isaac that he had learned to love with all his heart, soul, mind, body and human spirit, so he may place him over the wood of the altar of the prehistoric love, so He may receive the sacred-flesh: pleasing all truth and justice everlastingly. For our heavenly Father was ready not only to pray and shed His tears of love over everyone from Israel and the families of the nations, but also to establish a pact of the Sabbath with Israel that will last, because He wanted them to become a nation of priests thus to serve Him and His holy name in perfect holiness, forever.

Our heavenly Father had in mind to congregate every man, woman and child from the families of Israel within His altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, to celebrate and rest from the work of His Creation, but also celebrate the existence of His lasting nation Israel—the home-sweet-home of His never-ending prehistoric love. That is why, that it was very important for our heavenly Father to establish the Sabbath with Israel for many generations to come, because it is on this day that He will gather every man, woman and child around His altar of the prehistoric love, to rest from His work not much for Creation but for the entire existence of Israel.

Because, it is on this day that our heavenly Father not only rests from His progressive creative work for the nation of Israel but also He gets to meet and receive forever everyone coming to Him that will eventually be nailed to the sacred-flesh of His Son Jesus Christ, so they may receive the fullness of His lasting salvation. It is here, over the altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, where our heavenly Father had to nail His Son Jesus Christ’s sacred-flesh to the house of Israel that was lying at the Valley of the dried bones, because these are the souls of Israel that need to return to life again.

Therefore, by our heavenly Father congregating at His altar of the prehistoric love, descended with Isaac and the Holy Spirit to rest over Mount Zion, it was to get them ready not only to descend to the Valley of the dried bones, because they failed to get baptized in water, but also to ascend to be nailed to His Son’s sacred-flesh for lasting-salvation. Meaning also that our heavenly Father had always congregated everyone from Israel on Sabbath, at His altar of the prehistoric love, descended from heaven with Isaac and the Holy Spirit, and this was to get them ready not only to descended to the Valley of the dried bones, but also to lift them to be nailed to His Son Jesus Christ’s powerful-victories.

Provided that, it is only over the altar of the prehistoric love and finally nailed to His Son’s sacred-flesh and the atoning-blood shedding over Adam and Eve that He could finally finish with sin, because while the sacred-blood spilled warm over the lost souls of Israel instantly Jesus Christ prayed, saying: Father, forgive them, because they failed to know what they did. This is our heavenly Father’s new pact with the entire house of Israel as He personally nailed His Son Jesus Christ to the lost souls from the Valley of the dried bones, by nailing them directly to Adam and Eve cross, and so, as He may spill the atoning-blood warmed over them, it will cover their sins to escape death at last.

This is when, our heavenly Father spilled His Son Jesus Christ’s atoning-blood over all the lost souls of Israel dead at the Valley of the dried bones, lifeless they were, because they had failed to get baptized in water, and failed to get baptized in the Holy Spirit’s prehistoric love that is burning wildly over Jerusalem’s holy hill for everyone’s lasting-salvation. That is why, that our heavenly Father had to have His Son Jesus Christ baptized at the Jordan river by John the Baptize, so Israel entirely may fulfill all truth and justice, because by been baptized at the Jordan, then they could now legally enter into Canaan, and this time to possess it forever as in the first time with their ancestors.

Now, when John baptized His Son at the Jordan, then the Holy Spirit that descended from heaven as an especial gift for His dead Son (Israel) at the Valley of the dried bones, then, dead Israel will live again nailed to the Holy One of Israel, resurrected Jesus Christ, receiving the sacred-flesh with the baptism along with the Holy Spirit for lasting-salvation. This was the only way that our heavenly Father could finally save His dead Son Israel lying in the Valley of the dried bones with all hope gone, because nailed to His Son Jesus Christ’s sacred-flesh that had defeated Satan and death thus to conquer life with all the baptisms required to enter heaven, then Israel became reborn to life again, forever.

Certainly, the house of Israel that was dead at the Valley of the dried bones, our heavenly Father has lifted them to His altar of the prehistoric love along with His Son Jesus Christ nailed to Adam and Eve’s cross, so they may become one in his water baptism at the Jordan along with the Holy Spirit’s baptism, thus becoming forever enriched. In other words, by our heavenly Father nailing the lost souls of Israel to His Son Jesus Christ’s sacred-flesh that is nailed to Adam and Eve, then Israel as the evil Son at the Valley of death has received through the Holy One of Israel, Jesus Christ resurrected, all his baptism of water and the Holy Spirit to enter eternal life forever justified.

This is our heavenly Father’s salvation celebrated exclusively with the entire house of Israel through the generations although they were finally dead in the Valley of the dried bones, and so, by nailing them to His Son Jesus Christ nailed to Adam and Eve’s cross over the altar, then they received all the baptisms required to return to heaven’s eternal life instantly. That is why, that the Sabbath continues to be important to Israel on earth and even beyond death, because our heavenly Father has nailed them to His Son Jesus Christ’s sacred-flesh that defeated and killed Satan and the angel of death, so they may receive over the altar all the baptisms of the Jordan and from the Holy Spirit to enter eternal life.

This is the new pact with Israel in this life and in the next one in heaven, and this is that His Son Jesus Christ shed his atoning-blood warmly fresh over every lost soul, as our heavenly Father wounded him over the altar of the prehistoric love cross, so they may no longer live in darkness but in His salvation’s light, everlastingly. This is the new pact of life between our heavenly Father and Israel that His Son Jesus Christ’s atoning-blood shed timely over Adam and Eve, but also over every lost soul from the Valley of the dried bones, baptizing them with the Holy Spirit and within the Jordan, returning to Canaan to possess the altar of the prehistoric love to serve God forever.

That is why, that Israel at the Valley of death is not longer dead and living in darkness, but now they are fully baptized with the Holy Spirit and in water thus fulfilling all truth and justice before our heavenly Father, so they may enter Canaan possessing the altar of the prehistoric of love to serve Him and His holy name, everlastingly. Given that, this was the new command that our heavenly Father gave to Moses over Mount Sinai, as He said: You and Israel will return to this burning bush (the altar of the prehistoric love burning wildly) to serve God forever on earth within Canaan and in The New Jerusalem from heaven above only to know love and everlasting happiness into eternity.

For the land of Israel will be known worldwide now as the land of eternal love and never-ending happiness, because Israel had returned from the dead with a glorified-body and dressed with our heavenly Father’s perfect beauty upon them thus to love, serve and glorify His holy name over Jerusalem’s holy hill and the altar of the prehistoric love forever into everlasting. This is Israel flowing with the milk and honey promised to Abraham and the children, but this is the land much more than milk and honey but of the hearts of men, women and children filled with love thus to live their new eternal lives before our heavenly Father in His Son’s glorified-body filled with the Holy Spirit’s blessed happiness, perpetually.

These days, the entire house of Israel that rested over the Valley of dried bones is nailed to the sacred-flesh with all the baptisms of the Holy Spirit, the Jordan, and lastly covered with the atoning-blood to put an end to sin and death, because now they are in the light eating and drinking from the milk and honey promised to Abraham. Meaning that, every living-soul from the Valley of the dried bones that is the sinful Son of Israel is nailed finally to the Holy One of Israel that is the Lord Jesus Christ that had fulfilled the Holy Spirit of the commands and baptized with water for Israel to eat and drink finally from his milk and honey of never-ending joys perpetually.

These days, you may get under the water in the perfect holiness of our heavenly Father’s holy name and that of His Son along with the Holy Spirit, so the perfect holiness of eternal life may cleanse you inside out from the sinful-flesh that has kept you away from heaven and your daily blessing to enrich you with perfect happiness, forever. The house of Israel lifeless at the Valley of dried bones had to be lifted by our heavenly Father from the altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, so they may be nailed to His Son Jesus Christ’s sacred-flesh and the atoning-blood to return to life already thus to enjoy God’s grace and mercies.

However, nowadays you may only need to submerge in the water by invoking His name’s perfect holiness and that of His Son Jesus Christ along with the Holy Spirit, thus to receive the glorified-body that will love you abundantly by granting you daily blessing wherever you may go in life, because now you will have return to your home-sweet-home everlastingly enriched. Amen!

¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!

Saludos cordiales a todos

Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN DEL PERDÓN

Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MÍ”. Juan 14:

NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.

¡CONFÍA EN JESÚS HOY!

MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y su MUERTE.

Dispónte a dejar el pecado (arrepiéntete):

Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.

QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.

¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?

¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios, orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de Cristo a los demás.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con frecuencia, para ver que clase de libros están a tu disposición, para que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: “Vivan tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios, Jerusalén”. Por causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: “Haya paz en ti, siempre Jerusalén”. Por causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra: imploraré por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y como siempre, para la eternidad.


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d=1












Tom Killwhang
2016-10-05 17:48:05 UTC
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Sábado, 10 de Septiembre, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
snipped the shite


Hey Ivan - why don't you just fuck off with your spam somewhere else, there's a good chap.
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